La Grasa es Excitante el Azúcar También

¡La grasa es excitante y el azúcar también! Quiero hablarte hoy del efecto fisiológico que tiene la grasa y el azúcar sobre tu cuerpo, pero vamos a explicar esa palabra de domingo que se llama “fisiológico”. Fisiológico quiere decir que es algo que tiene efecto sobre la fisiología, sobre el cuerpo como tal, por ejemplo si usted toma ajo, el ajo reduce la presión. Quiere eso decir que el ajo tiene un efecto fisiológico de reducir la presión. Si usted come mucha sal, la sal le sube la presión, quiere decir que la sal tiene un efecto fisiológico de subir la presión. Y habiendo aclarando la palabra “fisiológico” vamos a hablar de cómo es que la grasa y el azúcar tienen un efecto sobre el cuerpo de excitarlo, son excitantes al sistema nervioso.

Uno de los descubrimientos principales que he hecho en los últimos años es que hay un factor principal para dominar el metabolismo que es el factor de el sistema nervioso. Si usted acelera en exceso el sistema nervioso, pues entonces va a tener problemas con obesidad. Si usted pone demasiado lento el sistema nervioso también va a tener problemas con obesidad. Por lo tanto siempre hablamos de buscar un balance.

Fíjense, por ejemplo los cereales. Si usted come cereales por la mañana, y sobre todo estos cereales empaquetados americanos, usted va a ver que estos cereales están llenos de azúcar. El azúcar tiene un efecto fisiológico de que excita el cuerpo. Si come papas fritas, fritas en grasa por supuesto, pues va a ver que la grasa excita el cuerpo. ¿Cómo usted lo va a notar? Si por ejemplo usted tarde en la noche; vamos a decir que usted es una persona que tiene problemas para dormir de noche. Déjeme decirle que si no duerme bien tampoco va a bajar de peso porque la persona que no duerme bien no puede bajar de peso. Y eso se sabe, lo hemos discutido en otros episodios, pero dormir y bajar de peso son vitales. O sea que usted tiene que poder dormir bien para poder bajar de peso y una de las formas de evitar bajar de peso es no dormir, y si usted quiere no dormir coma cosas con mucha grasa por la noche o coma cosas con mucha azúcar por la noche, porque tanto la grasa como el azúcar son excitantes; excitan el sistema nervioso, son ácidos que mueven el cuerpo a la acción.

Fíjese, usted ve por ejemplo un niño que le dan azúcar y el niño empieza a brincar por todo sitio, después cae muerto de cansancio, pero la realidad es que le excita el sistema. La grasa es excitante. Cuando usted come comida grasosa, si se la come de noche no va a poder dormir. Si usted tiene un hijo que tiene por ejemplo esto que llaman déficit de atención y el niño no se puede quedar quieto en la escuela y le da comida grasosa y lo lleva allá a la fila de Burger King o de McDonald o de algún sitio de esos de comida rápida donde es comida grasosa o azucarada usted va a ver que ese niño va a tener serios problemas porque no se va a poder quedar quieto porque el cuerpo se pone en acción cuando se excita, ya sea con grasa o con azúcar.

Fíjense, es los cereales por ejemplo la cantidad de azúcar es monstruosa. Por ejemplo una cajita de estos cereales contiene 34 gramos de carbohidratos, que se convierten todos en glucosa que, es puro azúcar. Esto es un golpe al hígado mortal. A nivel de que cuando alguien come estos cereales, esto le excita el sistema de una forma donde la persona entonces en las emociones está a flor de piel, se molesta por cualquier cosa y si es para dormir de noche no va a poder dormir bien. Lo mismo pasa con la grasa. Aquí por ejemplo, en estas papitas fritas de la imagen, deben haber fácil 35, 40 gramos de carbohidratos, pero el problema es que la grasa de esto excita el cuerpo. Entonces, si usted quiere tranquilizar el cuerpo, si quiere poder dormir, si quiere que su niño puede estudiar, si quiere tener tranquilidad y balance emocional y hormonal para que pueda bajar de peso tiene que considerar que la grasa es excitante y que el azúcar es excitante. Y esto lo comparto con ustedes porque la verdad siempre triunfa.

Frank Suárez

Especialista en Obesidad y Metabolismo