El segundo cerebro del intestino


Quiero compartir con ustedes hoy unos últimos descubrimientos que he estado haciendo sobre un resumen de investigación de lo que se está investigando que es fascinante, sobre el control del sistema nervioso, el control del cerebro sobre el cuerpo y ahora ya se sabe que hay un segundo cerebro que reside en el intestino.

Esta imagen que está aquí, nos deja ver por ejemplo el hígado, el estómago, luego esta parte grisácea que se ve en el centro, que está así encaracolada ese es el intestino delgado.

El intestino delgado es realmente donde se hace la absorción de los alimentos que nosotros ingerimos, todo lo que nosotros ingerimos, donde se absorbe de verdad las vitaminas, los minerales, todo ese tipo de cosas es en el intestino delgado, sin embargo cuando la comida sale del estómago y entra al intestino delgado, ahí hay un grupo de bacterias buenas que se llaman lactobacillus, bifidobacillus, que son bacterias que ayudan hacer esa digestión, inclusive a extraer las vitaminas y minerales de ahí, son lo que llaman probióticos, que son la flora intestinal que todos tenemos.

Ahora, cuando termina de digerir todo lo que se pueda en el intestino delgado, lo que no se pudo digerir entra automáticamente al intestino grueso, que es este otro que usted ve en la imagen de otro color, como morado; este intestino grueso no tiene la función de digestión, en ese intestino grueso vive otro tipo de bacterias que también son beneficiosas, pero la función que tienen es una función de fermentación; por que hay un tipo de alimento como la fibra, la fibra de los vegetales que usted come, que no se puede absorber en el intestino delgado, porque las bacterias del intestino delgado, ni las enzimas que se producen en el intestino delgado pueden absorber la fibra, son insolubles, indigeribles. Sin embargo hay unas bacterias que viven dentro del intestino grueso, que esas si lo digieren y de hecho lo digieren tan efectivamente que lo convierten en un tipo de aceite que es sumamente beneficioso porque es antiinflamatorio.

Según he estado investigando el metabolismo me he dado cuenta de que el tema se profundiza; todos nosotros hablamos, por mucho tiempo ustedes me oyen hablar de que el sistema nervioso central controla todo en el cuerpo. El estómago, el intestino delgado y luego el intestino grueso, todo eso está controlado por el sistema nervioso central autonómico, pero lo que ha descubierto la ciencia es:

Se sabía que había conectores de nervios desde el cerebro hasta el intestino, pero lo que no se sabía que ahora se investigó es que hay conectores del intestino hacia el cerebro. Quiere eso decir que de la misma forma que el cerebro le manda órdenes al intestino grueso y acá es que reside el sistema inmune del cuerpo, para que lo sepa. El sistema inmune se calcula que más del 80% de todo el sistema de defensa del cuerpo reside en el intestino, pues ahora ya se sabe que de la misma forma que el cerebro le da órdenes al intestino, el intestino le manda órdenes para atrás al cerebro, y por eso le llaman el segundo cerebro.

En especial se ha visto que para uno restaurar la salud y mejorar el metabolismo, hay que de alguna forma tratar de restaurar la flora intestinal que reside tanto en el intestino delgado como en el intestino grueso. El uso de antibióticos que ha sido masivo, la carne que comemos del ganado vacuno que ya viene con antibióticos, los pollos con antibióticos, los cerdos con antibióticos, todo eso va desimando, acabando con la flora intestinal; se sabe que hay más bacterias buenas, el número de bacterias buenas que reside en el intestino es mucho mayor que el número de células de su cuerpo; cada uno de nosotros tiene entre 4 y 7 libras que serían como casi 2 kilogramos a 3 ½ kilogramos de bacterias buenas en el intestino, así que parte del peso, es de las bacterias buenas.

De hecho las heces fecales cuando salen son como 80% de bacterias, pero el sistema inmune que es el que nos defiende del cáncer y nos defiende de todas las enfermedades autoinmunes y todo ese tipo de cosas reside en el intestino; por lo tanto cuando una persona empieza a usar mucho antibiótico y mata su flora intestinal, esa flora intestinal tiene una labor, entre ella es digerir toda esa fibra y demás que no se pueden digerir en el intestino delgado, sobre todo en el intestino grueso; una forma de restaurar esa flora es añadir a la dieta lo que llaman almidones resistentes.

Los almidones resistentes se llaman resistentes porque son almidones que resisten la digestión en el intestino delgado, donde se digieren realmente es en el intestino grueso, porque las bacterias del intestino grueso producen enzimas digestivas que pueden romper esos almidones que no los puede hacer el intestino delgado. Uno de los más conocidos que está muy popular ahora es:

  • El banana o el plátano verde, pero es el plátano verde sin cocinar, o sea en crudo, eso se coge, se toma la banana o el plátano verde, se le quita la cáscara, se deshidrata y se pulveriza.
  • Lo otro que se está usando bastante es que dentro del grupo de las leguminosas, que están lo que le llaman arvejas o chícharos que le llaman en México, nosotros en Puerto Rico le decimos pitihua y en algunos países les dicen guisantes; este tipo de alimento es alto, tiene mucho de almidón resistente, tiene almidón que no se digiere con facilidad en el intestino delgado y sí se digiere muy bien en el intestino grueso.
  • Lo mismo pasa con los garbanzos y arroz integral, arroz pardo o arroz moreno que es arroz más oscuro, sobre todo si uno lo cocina y luego lo deja enfriar; entonces aumenta todavía su contenido de almidones resistentes.

Cuando usted alimenta su cuerpo con este tipo de almidón resistente y eso llega al intestino grueso, ahí lo que se alimenta solamente son las bacterias buenas, que no son las bacterias putrificantes, que no son las bacterias que le dan mal olor a una persona, las bacterias buenas consumen esa fibra, consume esa fibra del vegetal, consume todos esos almidones resistentes. Ya se descubrió que ese segundo cerebro cuando una persona lo activa de nuevo rehabilitando sus bacterias y dándole almidones resistentes para fortificarlas, ayuda a combatir enfermedades que de otra forma no tienen solución como decir la colitis ulcerativa, la enfermedad de Crohn, que es una inflamación del intestino y el intestino irritable y eso se ha visto porque esta bacteria del intestino grueso cuando consume este almidón resistente crea una sustancia que se llama acido butírico.

El ácido butírico es una sustancia antiinflamatoria es una sustancia que es el alimento principal de las células del intestino, así que si una persona quiere bajar la inflamación que tiene en el cerebro, una de las formas que puede hacer es alimentar su flora intestinal pero con almidones resistentes. Entonces, esta es la frontera. Se ha visto por ejemplo una persona que aumenta su consumo de almidones resistentes en un 5%, puede tener un aumento en el metabolismo de hasta un 10%, porque el ácido butírico aumenta el metabolismo. Así que básicamente esta es la nueva frontera, se llama ¡El segundo cerebro! y hay que estar pendiente de cómo suplirle esos almidones resistentes para activar ese metabolismo. Y esto se los comparto, porque la verdad siempre triunfa.

Frank Suárez

Especialista en Obesidad y Metabolismo